Publicidad:
La Coctelera

Álmàr

Llegué hasta aquí con una caja de mudanza en la que metí palabras, imágenes, música y muchos amigos...

6 Julio 2009

Durante estas vacaciones...

  • Me ha salido mi primera cana. Lo descubre mi pareja justo en la boda de mi ex. Aunque esta boda fuese muchísimo más una alegría que un disgusto. El disgusto hubiese sido que siguiésemos juntos. Pero es que los 30 no perdonan, y menos aun con la de disgustos que me han traído desde que los cumplí.
  • He cogido casi todos los medios disponibles para llegar a Francia: coche, avión, autobús, tren... Es lo que tiene viajar de pobres.
  • He estado por primera vez en un hotel de cinco estrellas, en la playita. Es lo que tiene encontrar ofertas, porque seguían siendo las mismas vacaciones de pobre que las de antes. Así que deduzco que además de la primera,será también la última vez en mi vida.
  • He pagado más por el sobrepeso de mi maleta que por el billete de avión de dos personas. Y eso que sólo me pasé 4'5kg. (cabrones de Ryanair, que tienen el límite en 15kg!!) Si me llegan a cobrar por el sobrepeso que cogí comiendo en la playa, seguro no me dejan montar en el avión. Y si no me llega a avisar un amigo, que lo vivió en propias carnes tal atraco, también me cobran 40€ por no facturar online. Vamos, que he descubierto de dónde sacan lo que directamente no ganan las compañías aéreas de Low-Cost.
  • He comido mucho y bien, y también mucho y mal. He echado de menos verduritas y fruta, quién me lo iba a decir. Y no sé cómo me las he arreglado, que no he probado la cocina francesa! (bueno, los deliciosos crepes de Nutella de Nimes lo compensaron todo...)
  • He dado con una nueva ecuación: 2 meses sin gimnasio + 2 semanas de vacaciones + comer como una bestia + alimentación desequilibrada + estar tumbada sin hacer ni el huevo = Operación antibikini (con el trabajito que costó la operación inversa, y lo pronto que se van los resultados...)
  • He estado tirada más de hora y media en el aeropuerto de Reus esperando mi autobús hacia Barcelona Sants después de que se llenase el primero, esperase estoicamente bajo un sol de justicia la cola para el segundo, y se me colasen la gente que estaban en la sombra para llenar de nuevo el segundo autobús. Nos dijeron que mandarían otro. Y llegó un microbús preguntando por nosotros. No nos cobró a ninguno (algunos habían comprado el ticket en los autobuses en los que se quedaron sin plaza, y otros, como nosotros, viajamos de balde). Eah, pa compensar mínimamente los 60 euracos del sobrepeso de la maleta.
  • Nada más llegar a la estación de Montpellier me pide el primer cani francés que me cruzo dinero. Y no le bastó con mi "Je ne comprends pas" a la española, que me lo pidió también en inglés. Pero no supe cómo se dice "no tengo" (me lo ha robado Ryanair)
  • He repasado media vida, literalmente media, junto a mi mejor amigo sobre las aventuras que hemos vivido en nuestro grupo desde que nos conocimos, con palabras y con fotos, recordando y volviendo a reír.
  • He hecho de enfermera particular de este amigo y su dolor de muelas. Ha pasado de incrédulo de las medicinas naturales a agnóstico, puesto que vio que la digitopuntura no daba mal resultado (mejor aun que el paracetamol que estaba tomando a falta de otra cosa)

  • Hicimos una pequeña excursión al Gouffre de l'Oeil Doux à la montagne de la Clape, una espectacular sima junto a un macizo rocoso de altura considerable. Estábamos avisados de que el lugar era peligroso para el baño, que ahí había desaparecido gente, pero no imaginé que también lo fuera tanto subir como acabamos nosotros subiendo sin darnos cuenta (queríamos verlo desde abajo, pero nos equivocamos de camino) Desde allí arriba, a un metro del borde de una caída sin posibilidad de salvarse, y sin vallas para evitarlo, he sentido la mayor sensación de vértigo de mi vida, acompañada de saber que un mal paso, un resbalón, podría acabar con la vida de cualquiera de nosotros. En ese lugar vivimos un rescate en directo. Escuchamos sirenas de bomberos, y pudimos divisar entre las rocas de abajo a alguien que estaba siendo asistido. Ahí sentí más miedo aun sabiendo lo que nos podría haber pasado. Cuando nos marchamos nos cruzamos con alguien que acompañaba a esa persona, y nos dijo que estaba bien (a pesar de que a mi parecer todo indicase lo contrario), por si otros acompañantes que nos encontrásemos por el camino preguntaban por él. Cuando cogíamos el coche de vuelta, nos sobrevolaron dos helicópteros en dirección al lugar del accidente. No supimos más. Me hubiese gustado saber que realmente no había sido nada grave, que cayó de una altura mínima y podrá recuperarse sin problemas. Imagen ampliada del círculo rojo (rescate), todo lo que dio de sí el zoom. A la altura que estábamos, no se tendrían ni que haber molestado los servicios de emergencia de haber sido alguno de nosotros (de hecho me pregunté si mi seguro cubría la repatriación...)
  • He viajado en tren el mismo día a dos ciudades diferentes: Avignon y Nimes. Y casi me quedo en tierra en la última cuando no encontraba manera de comprar el billete. Las taquillas cerraron a las ocho de la tarde, y los vigilantes nos mandaban comprar los billetes en unas máquinas que sólo aceptaban una tarjeta francesa. Había una que también aceptaba monedas, pero aunque hubiese tenido 16€ sueltos, puesto que no aceptaba billetes, ese día no funcionaba. Así que me indicaron que hablásemos con el revisor. Una vez en el tren, nerviosos porque no sabíamos qué podría pasar, buscamos al revisor, que por suerte hablaba español y le explicamos lo sucedido. Nos quiso tranquilizar, nos dijo que no nos preocupásemos, que nos sentásemos, y se marchó. Pensé que volvería para cobrarnos él el billete, pero no volvió. Llegamos a nuestra parada y el viaje, sin querer, otra vez como en Reus, nos volvió a salir gratis (ya nos quedaba menos para amortizar los 60€ de más de Ryanair...)
  • He pagado 48€ de tren, ida y vuelta por persona, para pasar una mañana, cinco horas, en la preciosa ciudad de Carcassonne. Menudos precios se gastan en el transporte estos franceses (ya no recuperamos ni de coña lo de Ryanair...)
  • He conocido en Francia a un legionario español, miembro de los Ultra Sur, cabeza rapada y tatuaje de una calavera con las siglas U.S. en el brazo, descenciente de una familia franquista, y he sabido, me han contado, que ha matado en Afganistán. Lo que no he podido entender es qué ha podido ver en él su novia, una guapa francesita de 19 años de lo más dulce y encantadora, no me pegaban ni con cola. Ya sé, la típica respuesta, me lo estoy viendo venir... El sexo no lo es todo, ¿no? Aunque con 19 años puede que esté cerca del todo... Yo de todas formas sigo preguntándome qué habrá visto en él que pudiera enamorarla a ella...
  • He vivido la fiesta de la música, una de las pocas noches, por casi no decir la única, en la que los franceses se echan a la calle, llenan todo de un ambiente increíble y se quedan despiertos hasta la madrugada. Por unos momentos he llegado a pensar que estaba en España...
  • Di de casualidad en unos grandes almacenes con la presentación del nuevo disco de Superbus, un grupo que debe ser bien famoso allí. Se estaban publicitando a través de un miniconcierto/firma de discos... Sonaban bien. ¡Y gratis!
  • Me han echado de una iglesia en Narbona por llevar falda por encima de la rodilla. El único día que me la puse, tiene narices. Sentí impotencia al no poder explicarme, diciendo que a pesar de la falda yo respetaba mucho más que esos a los que les suena el móvil dentro o hablan a voces...
  • En el avión de vuelta un azafato nos ha querido vender la moto de que había una famosa en el vuelo, y al final resultó ser una estrategia de venta de unos "rasca y gana" (sí, la famosa era la tarjetita esa). Hasta le compuso una canción con la melodía de "Una rosa y una flor" para conseguir más ventas. Eso sí, tuvo el efecto deseado, y entre aplausos el rasca y gana se vendió mucho más que a la ida, cuando se anunció con aquella monótona voz (aun me cuesta creer que se pusiese a cantar por la megafonía...)
  • Y os he echado de menos. Pero ya estoy aquí...

servido por Marilia 5 comentarios compártelo

27 Junio 2009

Intentando dormir la mona en un tren

En el tren de vuelta una voz igualita a la de Bebe, la cantante, el mismo tono, el mismo acento, me traladaba los oídos. Hubiese jurado que era ella de no haberla visto. Hablaba por el móvil en el vagón en un volumen un tanto molesto, como si no le importase el ruego de limitar su uso a las plataformas, el resto de los viajeros, ni que nos enterásemos de su conversación.

 

Yo quería dormir, tenía algo de resaca, había dormido bien poco gracias a ese sol tan madrugador que se colaba a través de las rendijas de la ventana, y en mi tontunez alcohólica no reaccioné para saber que sólo me hubiese bastado bajar la persiana para conciliar el sueño de verdad.

Este doble fónico de Bebe, una joven morena de rasgos algo agitanados, y risueño acento extremeño, como buena Bebe que se precie, se empeñaba sin embargo en no dejarme pegar ojo en el vagón, y en que todo el mundo supiese que el taxi del aeropuerto le había costado setenta euros, lo repitió cuatro o cinco veces mientras se reía por no llorar, y otras tantas cosas que no recuerdo porque no tenían para mí el mínimo interés, aunque con tanta insistencia en ser oída terminó por recabar nuestra atención, incluso alguna que otra sonrisa al viajero que se encontraba frente a mí, que parecía entretenido con sus conversaciones.

 

El móvil no fue suficiente, parecía que había comido lengua, y tras hablar con varias personas por teléfono, cogió por banda a otra viajera desprevenida, para amenizar su viaje, el de la viajera, y quizás el del resto que íbamos en el vagón.

Pudimos saber que venía de Alemania, donde había estado viviendo durante tres meses, y que cómo iba a aprender  ella el alemán, con lo difícil que era; extrañamente se enorgullecía en decir que ni una palabra en esos tres meses.

"Bueno, sí, sólo 'dankesun', o algo así que decían cuando se iban", dijo. 

'Dankeshen' me repetí mentalmente por lo bajito mientras el viajero de enfrente no paraba de sonreír tras cada mini-burrada que le oía soltar con total convencimiento y espontaneidad. "Dankeschön", y yo no estuve en Alemania y aunque sólo supiera cómo se escribe gracias a Google, pero al menos sabía que servía para dar las gracias.

"También dicen 'achún' cuando se van", añadió, como el que dice la onomatopeya de un estornudo. 

Otra vez gracias a Google pude descubrir que se trataba de la palabra " tschüss", "adiós" en alemán, porque de alemán tengo menos idea que ella, aunque sepa decir lo imprescindible: "gracias", "de nada", "te quiero" ¡Ah!, y "sacher", aunque la deliciosa tarta sea de origen austríaco. Lo suficiente para ser educada, no morir de hambre y llevarte algún buen recuerdo...

 

Gracias a ella he sabido también que "en Alemania" hay dos aeropuertos, "el de Alemania", y otro que está a 40km. Al final pude descubrir que "Alemania" era Berlín. Me sacaba sonrisas por ser tan espontánea, me recordaba hablando a un niño pequeño, con tanta inocencia repitiendo lo que le ha parecido oír por ahí, a la vez que me apenaba el que no tuviera tan limitaditos sus conocimientos, y tan pocas ganas de ampliarlos, hasta enorgulleciéndose de ser así...

 

En fin, que no sé qué hizo en Alemania para saber tan poco de este país, pero en unas horas de Fiesta Coctelera y con resaca encima yo recordaba mucho más...

(Joooo, y yo por qué no salgo en el libro después de 3 añitos coctelereando...?? No es justo   )

servido por Marilia 12 comentarios compártelo

9 Junio 2009

Aroma a feria del libro

Esta semana pasada he estado en la feria del libro. Aquí es pequeñita, sin grandes autores dedicando sus obras, y pocos puestos, pero me alegró ver que han sido muchas las personas que la han visitado.

Y he vuelto a caer. Sólo iba buscando un regalo, nada más, pero no pude evitarlo. Siempre me digo que no compro más, que ya tengo bastantes, que mi padre tiene la mayor biblioteca que yo pudiera desear al alcance de mi mano cuando quiera... Y siempre veo algún título que llama poderosamente mi atención y cedo a la tentación. Me pasa también con la ropa, o con el té y sus complementos, sé que tengo demasiado, que no debería comprar más, pero cuando veo algo que me gusta, soy así de caprichosa, se me olvida que me había dicho que no compraría nada más a menos que hiciera realmente falta, sabiendo que nunca habrá nada que me haga falta realmente, pero acabo comprándo eso que tanto me gustó y/o que vi tan barato. Es mi lado de compradora compulsiva-impulsiva, que abarca desde los más frívolos trapitos hasta el alimento del alma de los libros.

 

El regalo era el último libro de Miguel Dalmau, "La noche del diablo" que, ambientado en la guerra civil y muy bien documentado por parte del autor , me pareció una historia muy interesante para regalar a mi padre y, no vamos a negarlo, para que un día pudiera leerlo yo también...

No lo encontré, pero a cambio me hice con una versión de bolsillo de "Tokio Blues", de Murakami. No sé dónde había leído la recomendación, pero eso sólo fue un empujoncito para adjudicarme este título de dicho autor japonés, porque quien me conoce sabe que adoro Oriente, su cultura, su filosofía, el té, quisiera conocer todos esos lugares, y me gusta empaparme con todo lo que de allí proceda. Así que me atrajo de una manera instantánea, y quizás sea el próximo libro a leer (aun no me decidí desde que la semana pasada terminase las "Travesuras de la niña mala", de Vargas LLosa), a pesar que tenga que volver a dar largas a mi eterna lista de libros pendientes.

 

Esa tarde había salido también a la caza de un aroma. Encontré una oferta estupenda de un perfume que fue mi preferido durante la adolescencia, pero que el "sueldo" de entonces no me permitió tener nunca. Años después me encuentro oliendo "Obsession" de Calvin Klein y no acierto a saber por qué me gustaba, más allá de que sentía debilidad por los aromas profundos, especiados, dulces... Como vainilla, canela, pimienta, sándalo, chocolate... Pero esta vez el aroma de mi perfume preferido de entonces me ha parecido demasiado profundo, cargante, como de señora mayor que va a tu lado en el ascensor y no te deja respirar, te ahoga... Siguen estando entre mis preferidos los aromas con fondos profundos, dulces y especiados, pero ahora también me dejo seducir por olores más frescos, más afrutados, más sencillos, como esos enormes botes de colonia S3 que me regalaba un cliente cada vez que le hacía una visita (me junté con 3-4), y que he aprendido a apreciar más de lo que me podría haber imaginado. Además de los ya famosos perfumes de Yves Rocher, en los que cada uno es una fruta que atrapa tu olfato dulcemente, casi como una golosina.

 

Esto me ha hecho pensar si tanto he cambiado desde entonces para que uno de mis perfumes preferidos de entoces se me haya hecho insoportable. Y sí, casi creo que es una pregunta retórica, porque sé que no soy como en aquellos tempranos años de adolescencia, ni todo lo contrario que llegué a ser durante los años de universidad. Quizá haya llegado a un punto de equilibrio, aunque me extraña decir eso, puesto que creo que siempre tendré algo de desequilibrada, ejeje. Aunque conservando en todo momento la esencia de mí misma, esa parte de tí que no puede cambiar nunca, aquello que es lo que te define realmente a pesar del paso de los años

 

Cambios... Nunca me he marchado de aquí, al menos nunca me despedí, por lo que nunca puedo decir que he vuelto. Pero ahora que estaba haciendo un intento por hacer acto de presencia más a menudo, por no dar la sensación de que me fui, me voy de vacaciones, y cambio un poco de aires, cambio por unos días de ciudad, incluso de una ciudad a otra. Cambios que sé que os darán envidia a muchos que aun quedan ansiosos por que lleguen sus esperadas vacaciones... (ánimo, ya os queda poco!!)

 

Hasta la vuelta!

servido por Marilia 7 comentarios compártelo

6 Junio 2009

Cristal

Cuando eres tan transparente corres el riesgo de que alguien se estrelle contra tí, rompiéndote en mil pedazos.

servido por Marilia 6 comentarios compártelo

30 Mayo 2009

Si vuelves

La última vez que escribí hablaba de amores suspendidos en el aire...

Hace unos meses di a través de internet, no debería decir por casualidad aunque ésta influyese, porque yo misma lo provoqué, con un antiguo amor. El que diría que fue mi primer amor. La primera persona que en aquella tierna edad de 17 años me llegó a quitar el sueño, a la que dediqué tantas letras de ingenuos versos, esa persona con la que podría haber tenido una gran historia de amor si no hubiésemos sido tan jóvenes, y no hubiésemos vivido tan lejos, y además no hubiese mediado mi madre entre ambos...

 

Creo que cuando le vi fue eso que llaman amor a primera vista. Debo creer en ello porque lo he sentido, aunque para mí resulta a la vez una contradicción, porque las cosas que me conquistan realmente no son las que se cuelan a través de los ojos. Pero en este caso, además de aquellos ojazos azules y esos sensuales labios, resultó que nos reíamos mucho juntos, que teníamos gran complicidad, que nos entendíamos bien... Tanto... que creo que llegó a asustarse, y que por ese motivo, por ese miedo, un día desapareció, así, sin más. Obviamente, quien desaparece no quieren que le busquen, por lo que no quise importunar con preguntas que quedaron sin respuesta, y yo me quedé con mis ganas.

 

Un día, un año después de nuestro primer encuentro, se presentó por sorpresa en mi casa. Y así, sin más, tal como había desaparecido, sin una llamada previa, ni haber dado señales de vida en todo ese tiempo, llamó un día cualquiera a mi puerta. Era casi media noche, casualmente mi madre había salido de viaje y gracias a eso pude salir a dar una vuelta, puesto que mis horarios eran muy restringidos por aquel entonces y aquella era más bien para mí una hora de llegada que de salida.

 

No sé si pregunté o no quise hacerlo y preferí eludir la pregunta de qué había pasado en ese tiempo y porqué se fue asi. Era raro, como si no hubiese pasado nada. Nos caminamos toda la ciudad, tomamos algo aquí y allá, charlamos mucho, nos dimos cuenta que a pesar de todo ese tiempo y esa marcha súbita seguía viva la misma complicidad... Pero yo recelaba de quien se había marchado sin despedirse, y a la vez me moría de ganas de volver a besar aquellos labios, y a la vez no le quería dar el gusto de salirse con la suya cuando no lo había merecido. La noche se hizo larga, él me buscaba, yo me escabullía, una y otra vez... y al final sucumbí. La atracción era mucho más fuerte que todo eso, y yo de dignidad, de orgullo, por desgracia he entendido siempre poco.

 

Desde aquel día todo volvió a ir estupendamente, la verdad es que fueron días felices, y conseguíamos vernos más de lo que hubiese imaginado para la distancia que nos separaba, y la poca independencia de la que podíamos disfrutar por aquel entonces.

 

Pero nada dura para siempre... Una llamada a mi casa desencadenó todo. Ojalá hubiesen existido los móviles en aquella época. Bueno, existían, pero era un objeto casi de lujo.

Mi madre respondió al teléfono, e intentando protegerme empezó a aplicarle el tercer grado para saber de qué palo iba; el chaval en cuestión se acojonó (en descargo digo que yo también lo hubiese hecho en similares circunstancias), y salió huyendo. Fue la última llamada que tuve. A mí no me dijo nada. Sólo volvió a dejar que el silencio fuese quien hiciese de despedida, y eso sí que no se lo perdoné.

 

Ahí fue cuando me empecé a dar cuenta de que odiaba esa actitud de no tener el valor suficiente para hablar las cosas, para decir "adios". Ser asertivos. A veces las palabras no son la solución, o no sólo ellas, pero sin hablar tampoco hay camino que se pueda seguir, porque lo que no se habla queda como una herida latente. Las verdades duelen, pero es necesario que sean oídas para pasar página. Al menos pude aprender eso de esta historiam, y de alguna otra que siguió después en las que no tuvieron valor para decir las cosas a la cara, ni siquiera un adios.

 

Aquella historia dolió. Por demasiado tiempo, más de lo que yo hubiese imaginado. Ha sido una persona que de un modo u otro, aunque fuera en forma de recuerdo, ha estado presente en mi vida. Y nunca dejé de preguntarme qué sería de él, dónde andaría, y todas esas cosas que piensas sobre aquellas personas que de algún modo u otro fueron importantes en tu vida y ya no están.

 

Eso fue hace unos 12-13 años. Y 12-13 años después, enredando en internet, di con él. No estaba segura de que fuese esa persona, sólo había un nombre y el primer apellido. Pero probé suerte al entablar contacto y era él. Se alegró de reecontrarme. Y recuperamos el contacto a través de las letras. Como cualquier otro reencuentro después de tantos años, ha sido algo curioso y bonito, aunque estuviera desprovisto de los sentimientos de entonces.

 

Casualmente tenía que viajar a su ciudad al poco tiempo, y pensamos que sería una buena idea volver a vernos, saber cómo habíamos cambiado nosotros, nuestras vidas, desde entonces, matar la curiosidad, y contestar tantas preguntas que entonces quedaron en el aire. Reconozco que tenía muchas ganas.

 

Supongo que hay cosas que no cambian, que cuando las cosas funcionan es porque hay algo en el fondo que hace que funcionen; al igual que lo que desde un principio va mal , difícil será encontrarle solución.

Hay cosas que no cambian... pero sí las circunstancias, y las mías no daban pie a una tercera oportunidad, ni yo en estas circunstancias se la hubiese dado.

 

Debo confesar mi puntito de maldad. Cuando le encontré deseé que al volver a vernos se despertaran por su parte aquellos antiguos sentimientos, aunque yo en mi vida actual no iba a permitir que surgieran en mí, y que ojalá se diese cuenta de que había perdido la oportunidad de estar con alguien que hubiese intentado hacerle feliz, y quizás hasta lo hubiese conseguido. Pero no soy tan cruel, y después de fantasear con la idea, no me atreví a llevar ningún plan a la práctica que no fuese ser yo misma, dejar fluir lo que nos saliese de dentro, saber de él y de su vida hasta entonces, y saber además las respuestas de las preguntas que me hice tras su marcha; quizás también un poco echarle en cara que se fuese sin despedir, que lo entendiese, que me entendiese. No es rencor, sólo resolver dudas para cerrar por siempre heridas. Sólo quería hacerle saber que me hizo daño, y que me marcó. Aunque creo que él ya lo intuía y no le era indiferente.

 

Y aunque no llegué a poner a cabo ningún plan, trece años después he podido escuchar de su boca palabras que no sabe cuánto hubiese deseado haber oído entonces. Aun sin hacer nada para buscarlo, resurgieron sentimientos, incluso más intensos, por la atracción que le causaba una persona a la que el tiempo ha hecho madurar, al menos algo, porque también se ha dado cuenta de que sigo llena de sueños y sin posar los pies en el suelo más de lo necesario... Y se ha dado cuenta de que yo podría haberle hecho feliz. Aunque, ahora, no sé si la persona que es él hoy día, podría haberme hecho feliz a mí...

 

Pero siempre nos quedará una bonita amistad, y creo en ella, creo que es posible y que estamos en el camino.

 

Todo este tostón de historia que he soltado viene a cuento de algo que siempre he pensado. Siempre creí que cuando deseas algo con todas tus fuerzas se cumplen tus deseos. Creer en algo, tener fe en que llegará, hace que lo estés rozando con la punta de los dedos. Y quizás estos deseos siempre se cumplen, pero quizás, a menudo, no sepan elegir la fecha correcta en que deben hacerlo.

 

Cuidado con lo que deseas, porque se podría hacer realidad...

servido por Marilia 8 comentarios compártelo

13 Mayo 2009

Si te vas

"...y yo como siempre quizás
llegué tarde. Seguiré cerrando bares
y recuerdos. No aprenderé nunca a retirarme
a tiempo. Dormiré en la calle,
besaré otros fuegos..."

Ismael Serrano

 

He recordado una historia de amores suspendidos en el aire y en el tiempo que quizás cuente en otro momento...

servido por Marilia 3 comentarios compártelo

12 Mayo 2009

Buceando entre letras

Incitada por un amigo coctelero para que buscase algo con motivo del libro que conmemorará los cuatro de este portal, hoy me he visto obligada a hacer un repaso de mi vida bloguera. Ha sido una experiencia intensa volver a recordar todo aquello que salió de mí, y hasta diría que hay que estar preparado para desenterrar tanto que quedó bajo letras lejanas y ya perdidas en el recuerdo.

Este blog acaba de cumplir dos años y no estuve con él para celebrarlo; sumado al tiempo que dediqué al anterior blog, me faltan días para cumplir tres años de bloguera, algo que me nació casi de manera accidental, sin saber qué objetivo tendría escribir aquí. Así que he acompañado a La Coctelera en buena parte de su tiempo. Me siento feliz y orgullosa por ello.

En este repaso del blog, y del que escribí antes de mudarme hasta aquí, me ha asaltado la nostalgia. Tantas palabras, tantas imágenes, tantas canciones, tantos amigos que pasaron y quedaron... Que me ha hecho sentir y pensar. Éste lugar me ha dado mucho en todo este tiempo, y no merece que lo trate con la indiferencia que está recibiendo últimamente por mi parte. Tengo mis razones, pero puede que sean sólo excusas, puesto que siempre, tuviese lo que tuviese que hacer, siempre encontré hueco para esta pequeña criatura que nació de mí, y que vosotros ayudásteis a crecer.

Y aquí estoy, intentando buscar arrancarme tantas cosas que podría contar, buscando bonitas palabras con las que hacerlo, y pidiéndole perdón a este pequeño ser si alguna vez se sintió abandonado, que no era mi intención, que siempre has estado ahí, que ahí seguirás estando siempre, aunque no venga a verte tan a menudo. Al fin y al cabo la verdadera amistad es así, da igual el tiempo que pase, que las cosas no cambian, parece que nos hubiésemos visto el día anterior.

Seguiré buceando por si encuentro algo digno de ser publicado, sin saber qué pudiera llegar a alcanzar tal honor, ni si yo tuviera algo de eso entre mis letras, sin saber qué poder entregar para que otros consideren que mereciera ser leído más allá de este lugar que es mi humilde rincón. Y os animo a que vosotros hagáis lo mismo, que si os leo es porque sé que tenéis mucho que ofrecer, a mí y al mundo.

servido por Marilia 8 comentarios compártelo

26 Marzo 2009

(Paréntesis)

Me he creado nuevas rutinas que no me dan tiempo a pensar, a sentir, que no me dan tiempo simplemente, aun teniendo todo el del mundo...

Aunque quizás debiera dejar de confundir tiempo con ganas, o con voluntad...

Tags: tiempo

servido por Marilia 9 comentarios compártelo


Sobre mí

No preguntes... Sólo escucha el rumor de las olas... Y que cada uno piense lo que quiera. "Sobre una mesa, botellas vacías, qué sano es arrancarte esa risa. Y ahora cambiemos el mundo, amigo, que tú ya has cambiado el mío..." (Ismael Serrano) Música, viajar, conocer, sitios y personas, fotografía, mar, luna, noche, libros, risas y nostalgia, Oriente, Klimt, té y tazas para mi té, ron, canela, vainilla, chocolate, abrazos y besos...

Licencia

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Todos los artículos etiquetados con el tag "fotos" son fotografías realizadas por la autora de este blog

ESTADÍSTICAS

Más o menos...
Free Counter
...
CURRENT MOON

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera