No me esperabas, ¿verdad?
No me esperabas, ¿verdad? A estas horas y sin avisar...
-Voy a salir un momento, ahora vengo... - Gritaste al interior perdido de tu casa esperando que alguien recogiese esas palabras.
Ese abrazo! Cuánto tiempo. Salimos a tomar algo, ¿no?
Caminamos. Me coges de la cintura. Es sólo un gesto de cariño, de complicidad. O quizás no...
Paseamos. Me gusta sentirte así. Sólo así. O quizás no...
En la cafetería te pregunto mientras me agarras de la cintura qué vas a tomar. La camarera lo sabe bien, "zumo de manzana y no sé qué más que no recuerdo". Me mira entre extrañada y con desdén, y se sorprende que alguien a quien tienes cogido de la cintura no sepa qué vas a tomar, cuando ella lo sabe tan bien. Pero es que yo no tendría por qué saberlo. Y quizás ni siquiera tendría porqué estar atada a tí por la cintura.
Me salto los cuchicheos, los compañeros de trabajo que miran, que comentan, esas cosas no importantes y que son sólo ruido de fondo de una cafetería.
Sentados, acercas los labios como el que no quiere la cosa. Dejo sólo que los acerques a mi mejilla, soy fuerte; de tripas, corazón. Pero sentir, casi poder respirar ese aliento hace que poner sólo la mejilla sea un suplicio.
...Sabes que no... ...No... (aunque no te lo creas. aunque no me lo crea)
Sonreímos entrecortados, risa sincera pero forzada que intenta dar la espalda al asunto. Hablamos. Pero más de cerca. Hablas bajito y te oigo perfectamente. Tu boca debió quedar muy cerca de esa mejilla con la que la obligué a chocar suavemente.
No sé si no me doy cuenta; más bien quiero creer que no me doy cuenta. Pero sin verlo, lo siento. Sabes cómo hacerlo. Sabes cómo acercarte con sigilo. Pero yo sé cómo hacer que no sé lo que pretendes. Cómo parecer que me pillas desprevenida. Porque no tengo fuerzas ya para ofrecerte la mejilla. Se han quedado enredadas en los hilos de un aliento, de una voz grave, de un tacto cómplice y sereno, de una mirada que acaricia.
Sólo cierro los ojos y siento.
Unos labios carnosos, húmedos, calientes y jugosos sobre los míos, entre los míos. Un escalofrío de piel caliente. Un para. Un me muero de ganas. Un no puede ser. Un quédate a vivir en ellos, al menos un ratito, seguido de un márchate enseguida. Un dulce sabor sobre los labios. Un quiero y no quiero volver a sentirlos. Un me muero de ganas de nuevo, no sabes cuánto.
Unos labios carnosos y húmedos, calientes, que dejaron su huella aun en el despertar.
Abrí los ojos y me pasé la lengua por los labios, me los mordí, buscando ese sabor.
Era sólo un sueño... Y sueño sólo fue...










Unilocus dijo
ohhh! fue sólo un sueño!?? qué lástima!! enhorabuena, está muy bien contado. yo que ya iba a ofrecerte participar en la promoción de Unilocus para que os fueseis los dos por Europa!
el tema es: Unilocus regala durante todo este mes de octubre 10 vuelos diarios por Europa con Ryanair. sólo hay que entrar y subir fotos (de las vacaciones, de los amigos, de tus sueños...); los cinco que más tienen al final de cada día se llevan cada uno dos billetes de ida y vuelta.
Se puede escoger entre más de 20 ciudades europeas y entre 11 aeropuertos de salida en España.
mucha suerte y... sigue soñando así... o no, XDDD!
10 Octubre 2007 | 02:17 PM