Aroma a feria del libro
Esta semana pasada he estado en la feria del libro. Aquí es pequeñita, sin grandes autores dedicando sus obras, y pocos puestos, pero me alegró ver que han sido muchas las personas que la han visitado.
Y he vuelto a caer. Sólo iba buscando un regalo, nada más, pero no pude evitarlo. Siempre me digo que no compro más, que ya tengo bastantes, que mi padre tiene la mayor biblioteca que yo pudiera desear al alcance de mi mano cuando quiera... Y siempre veo algún título que llama poderosamente mi atención y cedo a la tentación. Me pasa también con la ropa, o con el té y sus complementos, sé que tengo demasiado, que no debería comprar más, pero cuando veo algo que me gusta, soy así de caprichosa, se me olvida que me había dicho que no compraría nada más a menos que hiciera realmente falta, sabiendo que nunca habrá nada que me haga falta realmente, pero acabo comprándo eso que tanto me gustó y/o que vi tan barato. Es mi lado de compradora compulsiva-impulsiva, que abarca desde los más frívolos trapitos hasta el alimento del alma de los libros.
El regalo era el último libro de Miguel Dalmau, "La noche del diablo" que, ambientado en la guerra civil y muy bien documentado por parte del autor , me pareció una historia muy interesante para regalar a mi padre y, no vamos a negarlo, para que un día pudiera leerlo yo también...
No lo encontré, pero a cambio me hice con una versión de bolsillo de "Tokio Blues", de Murakami. No sé dónde había leído la recomendación, pero eso sólo fue un empujoncito para adjudicarme este título de dicho autor japonés, porque quien me conoce sabe que adoro Oriente, su cultura, su filosofía, el té, quisiera conocer todos esos lugares, y me gusta empaparme con todo lo que de allí proceda. Así que me atrajo de una manera instantánea, y quizás sea el próximo libro a leer (aun no me decidí desde que la semana pasada terminase las "Travesuras de la niña mala", de Vargas LLosa), a pesar que tenga que volver a dar largas a mi eterna lista de libros pendientes.
Esa tarde había salido también a la caza de un aroma. Encontré una oferta estupenda de un perfume que fue mi preferido durante la adolescencia, pero que el "sueldo" de entonces no me permitió tener nunca. Años después me encuentro oliendo "Obsession" de Calvin Klein y no acierto a saber por qué me gustaba, más allá de que sentía debilidad por los aromas profundos, especiados, dulces... Como vainilla, canela, pimienta, sándalo, chocolate... Pero esta vez el aroma de mi perfume preferido de entonces me ha parecido demasiado profundo, cargante, como de señora mayor que va a tu lado en el ascensor y no te deja respirar, te ahoga... Siguen estando entre mis preferidos los aromas con fondos profundos, dulces y especiados, pero ahora también me dejo seducir por olores más frescos, más afrutados, más sencillos, como esos enormes botes de colonia S3 que me regalaba un cliente cada vez que le hacía una visita (me junté con 3-4), y que he aprendido a apreciar más de lo que me podría haber imaginado. Además de los ya famosos perfumes de Yves Rocher, en los que cada uno es una fruta que atrapa tu olfato dulcemente, casi como una golosina.
Esto me ha hecho pensar si tanto he cambiado desde entonces para que uno de mis perfumes preferidos de entoces se me haya hecho insoportable. Y sí, casi creo que es una pregunta retórica, porque sé que no soy como en aquellos tempranos años de adolescencia, ni todo lo contrario que llegué a ser durante los años de universidad. Quizá haya llegado a un punto de equilibrio, aunque me extraña decir eso, puesto que creo que siempre tendré algo de desequilibrada, ejeje. Aunque conservando en todo momento la esencia de mí misma, esa parte de tí que no puede cambiar nunca, aquello que es lo que te define realmente a pesar del paso de los años
Cambios... Nunca me he marchado de aquí, al menos nunca me despedí, por lo que nunca puedo decir que he vuelto. Pero ahora que estaba haciendo un intento por hacer acto de presencia más a menudo, por no dar la sensación de que me fui, me voy de vacaciones, y cambio un poco de aires, cambio por unos días de ciudad, incluso de una ciudad a otra. Cambios que sé que os darán envidia a muchos que aun quedan ansiosos por que lleguen sus esperadas vacaciones... (ánimo, ya os queda poco!!)
Hasta la vuelta!








mampo dijo
Nena, caramba¡¡..
Cuando veo que has vuelto y me dispongo a seguirte en cada post, te pillas tus perfumes y te largas...Otra vez....
Pero, bueno, estés donde estés, sabes que te adoro....
Disfruta mucho y, cuando vuelvas, nos lo cuentas....
Muchos besos¡¡¡¡¡
9 Junio 2009 | 11:48 PM